Autismo

Por Miguel Ángel García Coto - Médico psiquiatra de niños
Director de GrupoCIDEP
Marzo 2010

Autismo infantil

Trastorno Autista: factores que podrían modificar el perfil clinico


Podemos encontrar dentro de los niños diagnosticados según el DSM IV TR una gran variabilidad expresiva, que en algunos casos podría encuadrar en las variedades clínicas descriptas en los subtipos de Wing.

En algún momento se comenzó a hablar de síndrome (ver también Asperger), y esto es fundamental pues a medida que podemos ir tomando modelos neuropsicológicos que nos permiten otras lecturas de la conducta podemos identificar disfunciones cada vez mas específicas que requieren también intervenciones focalizadas.

Hablar de síndrome implica aceptar que tal vez el autismo puede ser a la clínica psicopatológica algo así como la fiebre a la clínica general (Charles K. Wing): son muchos los trastornos que se presentan con fiebre, luego descubrir la fiebre es solo el comienzo de la exploración.

Entonces: encontrar signos de autismo en un niño: ¿no es nada mas que comenzar una exploración que nos lleve a entender que es lo que en realidad le pasa a ese niño?. Me parece interesante tener en cuenta esta postura semiológica que nos lleva a considerar que: No hay un autismo, hay muchos autismos.

Y TODOS deben ser tratados desde tal vez diferentes hipótesis psicopatológicas, evolutivas, comunicativas, cognitivas, neuro-cognitivas (por supuesto emociones incluídas), representacionales, ambientales, neurobiológicas y psicológicas al menos.

Luego las actuales clasificaciones (DSM-IV incluído) son construcciones que denotan un estado actual transitorio que funciona como base para seguir explorando en la individualidad del niño.

Un trastorno con diferentes perfiles conductuales.

La clasificación DSM IV TR, es politética: está diseñada de tal modo que los criterios para el diagnóstico (en los criterios se especifica por ejemplo: al menos dos conductas de las q a continuación se mencionan:) admiten niños, como ya hemos repetido en varios ocasiones en este capítulo, con diferentes perfiles conductuales.

Nuestra opinión clínica atribuye estas diferencias a factores tales como:


a. Epistaxia:


i. La opinión generalizada admite diferencias fenotípicas en los niños autistas y las atribuye a la convergencia multigénica: algunos plantean de diez a doce genes necesarios para la expresión del cuadro completo.

ii. la interacción de los supuestos genes vinculados al autismo con los genes diferenciales propios de cada individuo.


b. Trastornos diferentes bajo un fenotipo similar:


i. en la medida en que podamos saber mas del genotipo involucrado podremos incluir criterios diagnósticos que reformulen las actuales categorías. Hoy se agrupan bajo el concepto genérico de autismo o TGD a una gran cantidad de cuadros clínicos de naturaleza diversa y que requieren por lo tanto tratamientos totalmente diferentes.

ii. ¿O esto estaría relacionado con la condición de síndrome ya mencionada?


c. Temperamento:


i. en relación con el anterior, la expresión fenotípica será diferente en la medida en que el trastorno asiente en un niño con una disposición temperamental de tipo inhibido o desinhibido (Jerome Kagan) o bien tomando otras clasificaciones (Chess y Thomas): fácil, difícil u on-off.


d. Género:


i. Si tomamos el modelo de autismo como expresión excesiva de los rasgos del cerebro masculino (sistematicidad) frente al femenino (empatía), (Baron-Cohen et al.) entre otras cosas sería legible el dato epidemiológico de la incidencia: 4 varones /1 mujer en Autismo nuclear y hasta 8 varones/1 mujer en algunos estudios sobre Asperger. En las mujeres el autismo severo aparentemente podría estar ligado con mayor frecuencia al Retraso Mental. En las mujeres el cerebro social estaría mucho mas desarrollado que en los hombres, de todos modos si esta hipótesis del cerebro social fuera válida, ante la disfunción: las diferencias signológicas deberían ser mínimas, salvo que por epistaxia o por modalidad educativa se estimulen zonas vicarias que desarrollen mas la empatía y la sociabilidad.


e. Genética conductual:


i. los padres van a tender a estimular en sus hijos aquellas funciones que están mas desarrolladas en ellos mismos. Los niños van a evocar en los adultos aquellas actitudes que tienen que ver con sus propias características: tal vez un niño q no responde convencionalmente al acercamiento de los demás está desestimulando en ellos la aproximación y comprometiendo la socialización. Por genética conductual podemos comprender que los ambientotipos posibles en los que se incluye el niño al nacer está fuertemente influídos por las características parentales, luego se estimularan con mayor facilidad los rasgos comunes.


f. Dinámica familiar:


i. una organización familiar complementaria y flexible que se adecua a la modalidad comunicativa y cognitiva del niño funcionaría como Factor de Protección para el desarrollo a la inversa de una estructura familiar simétrica y rígida con dificultades para acomodarse a las peculiaridades del niño.(Factor de Riesgo).

ii. En este apartado se habla de factor de riesgo o de protección en términos de mejor o peor evolución y no de determinación del trastorno (el FR o FP participa aumentando o disminuyendo la vulnerabilidad pero no determinando una patología específica).


g. Modalidad Vincular:


i. los niños autistas presentan claras conductas de apego con sus familiares inmediatos. Probablemente el apego cristaliza conductas de juego, aproximación y comunicación primitivas. Sus dificultades adaptativas obstaculizan el desarrollo evolutivo del apego hacia la construcción de un vínculo empático convencional. Esto se va a manifestar clínicamente en la ausencia de indicadores convencionales y evolutivos de vínculo: toma de referencias sociales, atención compartida y uso flexible de la mirada habitual. Un intento de compensar el déficit vincular aparece en la estructura diádica descripta por Margareth Mahler en 1942 y conocida como Síndrome de Sigfrido o la Capa Mágica de la Pseudoimbecilidad.
Nosotros lo llamamos Síndrome de Sustitución en el Desempeño y lo consideramos una etapa necesaria en la que el adulto se adapta a las modalidades comunicativa y evolutiva del niño preservando de ese modo un sistema comunicativo común. Este sistema es funcional en un principio y deviene patológico en la medida en que la díada vincular se mantenga rigidizada e impida la evolución mutua. Consideramos que sucede como consecuencia de las dificultades del niño (y la obligada actitud vicaria del adulto) y de su modalidad de aprendizaje: el niño autista aprende principalmente por asociación (aunque también por imitación, esta es selectiva), luego lo que aprendió con la intervención del adulto pasa a ser un algoritmo (secuencia de conductas necesarias para conseguir una meta) de resolución inmodificable. El niño no obtiene ninguna ventaja ni sostiene ninguna conducta ganancial con esta situación, solamente revela su tendencia a mantener los mismos patrones rígidos de resolución a lo largo del tiempo.

ii. El vínculo parento filial proactivo es el que se sostiene en una relación dialéctica y evolutiva: es el que promueve la comunicación, la autonomía y la exploración evolutiva.


h. Co-morbilidad:


i. esto es la coexistencia de otros trastornos agregados al de base. Ver mas adelante.


i. Trayectoria:


i. El curso evolutivo de las características comunicativas, relacionales y ejecutivas en general. En la medida que las dificultades se prolongan en el tiempo; por efecto cascada las conductas disfuncionales se consolidan comprometiendo cada vez mas el desarrollo.

ii. Considerando el efecto trayectoria es que pensamos que se debe intervenir inmediatamente en las funciones comunicativas, interactivas y de resolución a fin de modificar el curso evolutivo del trastorno. Usamos el concepto operacional de Trayectoriotipo, como un modelo posible de co-determinación en la conducta.


j.- Ambiente


el ambiente social puede ser complementario o simétrico, pasivo o activo, amigable u hostil, cooperador o desafiante, emocional o neutro, etc. Un ambiente social flexible y de re-acomodación estratégica según las situaciones que se presenten sería el ideal para el desarrollo. De todos modos las configuraciones relacionales entre el individuo y el ambiente determinan el tipo de rasgos a desarrollar y por tanto el perfil conductual y cognitivo del niño.


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