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Por Mariana
Kelly – Profesora de Enseñanza Primaria
Equipo Bullying Cero
Ayudas para detectar
el bullying en el aula
DE DOCENTE A DOCENTE
Para empezar, quiero aclarar que no existen recetas
ni trucos mágicos para detectar el bullying
en el aula, sólo les acerco algunas sugerencia.
La cantidad y variedad de tareas que los docentes
tenemos asignadas hacen que nuestra atención
esté puesta simultáneamente en distintas
situaciones. Por eso es importante que entendamos
que hay algunas que son más importantes que
otras, aunque estemos al borde del cierre de un bimestre
o nos estén corriendo con entregas de correcciones,
planificaciones o registros.
Los conflictos no saben esperar y hay que
atenderlos enseguida, con los ojos y oídos
bien abiertos
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- Prestar atención a lo que dicen los chicos,
especialmente a las quejas muy reiteradas.
- Prestar atención al chico que parece muy molesto
en clase, que siempre se queja, al que se le pierden o
se le caen las cosas o se enoja con los otros: a veces
puede estar siendo objeto de hostigamiento.
- Prestar atención al chico que reacciona
violentamente, les pega a los otros con enojo
y que queda muy contrariado luego de una situación
violenta; no sólo hay que detenerlo en su acción,
sino que hay que observarlo y hacerle un seguimiento:
a menudo no es el hostigador, sino el hostigado que está
reaccionando inadecuadamente.
- Prestar atención al chico que se queja de que
le faltan útiles, que asegura que había
traído algo que no tiene al momento de tener que
presentarlo, que le falta dinero, etc.: puede ser que
se lo estén escondiendo.
- Prestar atención a situaciones en las que un
objeto perdido aparece en la mochila de otro chico; en
ocasiones otros lo hacen para luego acusarlo.
- Prestar atención al chico que se queja
de dolores físicos y a menudo solicita
que lo retiren antes.
- Prestar atención al chico que está
solo en los recreos o que queda frecuentemente
fuera de juego, aunque cuando le pregunten diga que no
juega porque no quiere.
- Escuchar atentamente los comentarios que los
padres hagan llegar sobre situaciones de violencia,
aunque hablen de lo que pasó en un cumpleaños
o de los mensajes que reciben sus hijos por Internet y
no de hechos que suceden en el colegio.
- Solicitar información y escuchar atentamente
materias los comentarios de los docentes de materias
especiales, como Plástica, Música,
Educación Física, Teatro, etc., en las que
los chicos tienen otros recursos expresivos y posibilidades
de movimientos e interacción. Estos son muy importantes
también porque dichos docentes a veces acompañan
a los chicos durante varios años seguidos y ven
procesos más prolongados, lo que no sucede habitualmente
con los maestros de grado.
- Tener en cuenta que muchas veces el hostigador
es el que uno menos se imagina, porque se muestra
como una persona callada, que no actúa o tímida.
En esas ocasiones el chico no tiene muchas habilidades
para comunicarse con los adultos pero es un eficaz líder
de pares que actúa y se manifiesta a través
de los otros.
- Pedir siempre, siempre pidan ayuda a sus superiores
y colegas, no actuar solos.
- Convocar a los padres y hablarles claramente, sin
emitir juicios de valor sobre los niños
y remitiéndose a los hechos observados. Expongan
claramente los riesgos que corren los chicos en el caso
que los adultos no intervengan adecuadamente.
- Considerar a los padres también como
parte de un equipo para ayudar a los chicos y
mostrarse ante ellos como gente que va a ayudar a los
chicos y no que va a confrontar con ellos.
- Tener claro que los padres que acuden al colegio lo
hacen con un monto muy grande de angustia y a veces, enojo.
Dejarlos hablar y escucharlos permitirá que se
calmen y posibiliten un trabajo conjunto. Entender también
que la escuela tiene la obligación de ser un lugar
donde los chicos estén seguros en todo sentido
y que por eso los padres acuden a ella.
- Ayuden a generar redes de ayuda.
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